Los reclamos comenzaron el año pasado, cuando la llave madre del edificio se rompió por primera vez. El problema, según los vecinos, es que la pieza está ubicada dentro del patio de una mujer que “se apropió del espacio común” y no deja ingresar a nadie, ni siquiera a los operarios de SerBa. “Nos dicen que lo resolvamos entre nosotros, pero el agua se pierde todos los días y arriba no sale ni una gota”, se quejó Vicky, una de las damnificadas.
El servicio se cortó definitivamente hace varias semanas. Desde entonces, los departamentos de planta alta —más de seis según los vecinos— permanecen sin agua corriente, mientras el resto del complejo observa cómo se desperdicia el líquido que se fuga por la rotura. “Ya vino gente de SerBa, hicieron un arreglo precario y se volvió a romper. Ahora hay una gran pérdida de agua potable”, detalló Vicky.
Los reclamos fueron reiterados en el área de atención ciudadana y en la Municipalidad, pero la respuesta oficial no convence a los afectados. “Nos dijeron que compremos los caños y que saquemos la llave afuera. O sea, tenemos que pagar nosotros por un error que no cometimos. La Municipalidad se desentiende y la vecina no abre”, agregó.
La situación se volvió aún más tensa cuando una de las residentes fue denunciada por la dueña del departamento donde se encuentra la llave, en un episodio que terminó con una restricción de acercamiento. “Ella cerró todo, no atiende a nadie, ni al personal municipal. Y encima si queremos reclamar, no nos escuchan porque es una persona mayor”, explicó Vicky.
El conflicto mantiene enfrentados a los habitantes del complejo, mientras el agua sigue derramándose sobre un sector con residuos cloacales a la vista. “Es un foco de infección, algo insalubre. No podemos vivir sin agua, y menos con pérdidas a metros de las casas”, advirtió la vecina, que pidió una intervención urgente del municipio.
Nota: El Diario de la República









